Reflexión del Día del Politécnico

Día del Politécnico, 21 de mayo, debería ser un día de reflexión obligada más que de celebración. Nuestro Instituto padece una enfermedad y nuestra comunidad es quien debería estar cuidándolo.

El Instituto Politécnico Nacional (IPN) es una institución resultado de los ideales sociales y Cardenístas, mismos que están plasmados en sus primeros cinco artículos de su Ley Orgánica (LOIPN). Cualquiera que pueda leerlos, le será imposible no sentir la intención de beneficio social y nacional.

El IPN no es un regalo del gobierno o de las clases dominantes y acaudaladas de México. Fue el resultado de la lucha y mucha sangre derramada por mexicanos desde —al menos— nuestra Revolución.

Actualmente el IPN enfrenta una ola de políticas enfocadas a su separación y privatización.

Los trabajadores del IPN enfrentan modificaciones a sus condiciones laborales que los coloca en condiciones cada vez más desventajosas para realizar sus labores y, a su vez, obstaculizan todos los objetivos contemplados en el artículo 3º de la LOIPN.

Podemos citar algunos ejemplos para el personal docente. Sufren la contratación desventajosa de esquemas “por horas” donde se les obstaculiza el reconocimiento como docentes de tiempo completo. Sufren el desconocimiento de su antigüedad y el retraso de asignación de su plaza de base, así como su categoría docente. Sufren la exclusión de apoyos y becas. Sufren el acoso de las autoridades creando una comunidad docente mayoritariamente sumisa, servil y pusilánime. Entre tantos otros.

Otros ejemplos aplicados al personal no docente están los trabajadores que realizan labores de limpieza y mantenimiento, todos ellos subcontratados y mantenidos en condiciones laborales deplorables. Considerando que la subcontratación (outsourcing) ya es en sí misma una forma de contratación denigrante para el trabajador y ventajosa para el patrón.

Por otro lado, los estudiantes del IPN enfrentan adoctrinamientos antisociales y hostiles. Se promueve la competencia y no la colaboración o solidaridad. Se promueve el individualismo y no el sentido de grupo. Se promueve la autocensura y no la libertad de expresión. Se promueve el sexismo y no la equidad de género. Se promueve el paternalismo y no la independencia y autosustento. Se promueve el uso de lenguas extranjeras y no el uso de lenguas indígenas.

Este sector de la comunidad también se enfrenta a la violación sistemática de la gratuidad en sus servicios, plasmada en el artículo 5º de la LOIPN, además de otras normativas superiores como el artículo 6º de la Ley General de Educación (LGE) o la fracción IV del artículo 3º constitucional.

Ejemplos de lo anterior abundan. Están los cobros de cursos de idiomas o cualquier tipo de capacitación dentro de las instalaciones del IPN, la renta de aulas a empresas privadas de capacitación, la solicitud de cuotas en actividades deportivas, la inducción y promoción de programas privados de recaudación de fondos como Bécalos, Cruz Roja, etc., la venta de guías de estudio para exámenes de ingreso mismos que bien podrían estar disponibles libremente en formato electrónico y demás casos.

Estas políticas son creadas, propuestas, promulgadas y ejecutadas por muchos “politécnicos”, las mismas personas que han sido beneficiadas por todas las prestaciones del Instituto, pero que ahora limitan con sus acciones a futuras generaciones.

Siempre he dicho “los enemigos del Politécnico (IPN) son también politécnicos”, ya sea por acción o por omisión.

Insisto, el Día del Politécnico debe ser un día de reflexión, crítica y conmemoración. Debemos reflexionar sobre el estado actual del Instituto. Debemos hacer crítica sobre las acciones que individual o grupalmente realizamos para contribuir con su hundimiento o defensa. Finalmente debemos conmemorar sobre su historia que nos revelará los ideales y motivaciones fundacionales.

Cuando abundan flores y urge consciencia y humanismo

Conmemoración en la ESCOM

El día de ayer se conmemoró el Día Internacional de la Mujer. En la ESCOM no fue la excepción, pero la forma exhibió una falta de comprensión de lo que este día implica.

Justo en la mañana destacaba un evento vergonzoso —a mi parecer— ocurrido hace dos años. En el cual, el director de la escuela en 2014 había recorrido la escuela regalando flores a las mujeres que encontrara a su paso.  Acompañado de sus subdirectores que le cargaban botes llenos de flores para el abasto de su acto.

Hoy, dos años después, un evento similar se repite. Este tiempo no fue suficiente para aprender la lección. Tampoco fue suficiente para informarse mínimamente del origen e importancia de este día. Una flor con un mensaje del director de la escuela fue dejado en los lugares de trabajo de las mujeres en esta escuela.

Flor y mensaje de felicitación del Director de la ESCOM hacia las mujeres por el Día Internacional de la Mujer

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Importancia de la actuación directiva

Este tipo de actos de las autoridades contribuyen a perpetuar una idea errónea de este día. No es un día de fiesta, sí de conmemoración, reflexión, debate y emprendimiento.

Es absurdo festejar a las mujeres —o a los hombres— por su sexo. No es un mérito personal.

Este acto exhibió el desconocimiento de los directivos de una escuela del motivo de creación de los “Días Internacionales” y del antecedente histórico y social del Día Internacional de la Mujer. Fue evidencia de la falta de sensibilidad frente a problemas sociales, de iniciativa y creatividad para proponer soluciones y también la necesidad de cumplir con lo políticamente correcto.

Mientras en otras instituciones de educación se realizaron campañas inclusivas y difusión masiva en la comunidad para la creación de foros de análisis de la situación que las mujeres viven o las consecuencias de la falta de equidad de género y propuestas para implementar soluciones en el ámbito de la comunidad escolar, en ESCOM se regalaron flores.

Los directivos deben ser juzgados con una óptica diferente y más severa. No solo son personas realizando actos equívocos. Son servidores públicos ejerciendo la administración pública y los recursos públicos de forma equívoca, también representan instituciones. Dejan perder la oportunidad que brinda la posición de poder que tienen para marcar cambios en beneficio de la sociedad, gastan el presupuesto en banalidades, etc.

Contribuciones personales

Cada persona, en el ámbito de sus facultades y posibilidad, podría contribuir con acciones para conmemorar este día y sensibilizar sobre los problemas de la falta de equidad de género.

Opinión personal del día

Como el amable lector puede suponer ya, considero este día esencial para conmemorar condiciones en las que viven las personas. Las mujeres sí, pero también los hombres, los niños, los ancianos, los enfermos, los discapacitados, etc. Todos somos individuos perjudicados por los roles de género, por la falta de equidad y podría resumirlo por la falta de respeto.

Compartiré la idea de una charla con una amiga, quizá el día no debería llamarse “Día Internacional de la Mujer”, preferiría renombrarlo como Día Internacional Contra la Inequidad de Género”. Estoy de acuerdo. Sin la intención de subvaluar algo o sobrevaluar otra cosa, creo que todos sufrimos esta inequidad.

Las mujeres son blanco de agresiones verbales y físicas que los hombres —generalmente— no. Los hombres carecen de prestaciones sobre la crianza de sus hijos que las mujeres sí tienen. Las personas son atacadas por sostener preferencias o relaciones sexuales con personas de sexos similares, etc. Podríamos citar muchos ejemplo, todos importantes.

También es un día en el que podemos analizar estas situaciones y buscar alternativas para cambiarlas o mejorarlas. Podemos informar sobre corrientes que buscan el respeto entre las personas, aclarar dudas y confusiones entre feminismo y hembrismo —por citar una que considero generalizada—. Podemos organizar grupos de apoyo a víctimas de violencia de género.

Espacios de diálogo

Considero, como miembro de una comunidad educativa y como persona, importante generar consciencia del sentido original de este día. Urgente en una escuela donde permean las actitudes individualistas, pusilánimes, distantes y excluyentes.

Considero una obligación moral, como docentes, invertir tiempo con nuestros estudiantes para tratar el tema, para intercambiar ideas, debatirlas y criticarlas. Es una oportunidad que tenemos para contribuir en la construcción de una sociedad más humanista.

Nos urgen estudiantes, docentes y directivos con perfiles más humanistas para tener una comunidad escolar mejor, más unidad, con mayor sentido de pertenencia y más sensible a lo ajeno.

No nos urgen estudiantes que serán los mejores ingenieros en su ramo, pero sí los ingenieros con más consciencia social. Aquellos que siempre consideren entre sus actividades rutinarias la retribución a su comunidad.

Críticas a la autoridad

Otra forma de contribución es la crítica a las autoridades. Con ello se les brinda una oportunidad para mejorar en su ejercicio. Recordemos que “un error ignorado y no exhibido, seguramente será un error repetido”.

Uno de los derechos que las mujeres han ganado en muchos espacios es el de la libre expresión —que no siempre está garantizado—. No olvidemos que no ha sido una concesión brindada gentilmente, ha sido defendida, ganada y ha costado muchas vidas de valientes. ¡Hagamos uso de ese derecho!

Muchas personas tuvieron la valentía de ganar derechos que actualmente tenemos. Lo menos que podemos hacer por honrar esas vidas y victorias, es ejercer esos derechos y defenderlos con la misma valentía.

Muchas victorias en la lucha de derechos de las mujeres y —civiles en general— han tenido como base los señalamientos a las autoridades. De ahí que representa la semilla del cambio.

La congruencia en la crítica

Nuestros actos, principios y pensamientos, nos definen. Debemos procurar mantener una congruencia si optamos por tener la crítica como estilo de vida.

Habemos muchos que nos hemos mantenido en una posición crítica de nuestro entorno. Misma que no suele ser fácil en un sociedad educada para ser individualista, servil y cupular.

Podemos ver que, salvo en raras excepciones, las jerarquías burocráticas recompensan las sumisiones en vez de recompensar las capacidades. No es común ver, personas críticas, progresistas, humanistas, solidarias en los cargos de servicio público. Suelen ser cargos donde el perfil necesario requiere la capacidad de suprimir la moral y obedecer incondicionalmente.

La lección

Nunca debemos perder la habilidad de criticar, mucho menos la de identificar las falacias y mantener la memoria histórica. Sólo así podremos reconocer aquellos que albergan y conservan esa incongruencia entre sus palabras y sus actos, aquellos que son capaces de desviarse de la ética frente a los intereses individuales y momentáneos, aquellos que sólo dicen ser críticos cuando les es conveniente.

Muchas personas se han mantenido pusilánimes y sumisos ante los atropellos de las autoridades, han optado por callar frente atentados contra sus compañeros —o peor aún, aliarse con el maltratador—, siempre con la esperanza de ser recompensado por esa actitud agachona.

De estos últimos, sólo unos pocos se han dado cuenta que la sumisión no paga bien, no siempre cumple sus promesas y que al final también eran igual de humanos y vulnerables como aquellos que alguna vez vieron sobre sus hombros.

Nunca olvidemos que los servidores públicos tienen la responsabilidad de servir a la sociedad, que las autoridades también son servidores, que los cargos de autoridad no son para priorizar el beneficio personal, ni para atentar contra los demás.

Nunca debemos perder el sentido de solidaridad. Al final todos somos igualmente vulnerables como individuos.

La importancia

Podemos ver que con vicios y prácticas dañinas como las descritas anteriormente nuestro país, sociedad, localidades e instituciones han sido afectadas.

Incluso una simple escuela, como la nuestra, no escapa de esta descripción. No hemos sido capaces como comunidad escolar de ser mejores.

Basta observar las violaciones de derechos de nuestros estudiantes, las condiciones laborales de nuestros trabajadores —docentes y no docentes—, la falta de representación y defensa que tienen estudiantes y trabajadores por parte de sus representantes en el Consejo Técnico Consultivo Escolar.

Por todo lo anterior, urge educar a nuestros estudiantes con valores más humanistas. Urge empezar desde nuestras escuelas. Nos urge más gente crítica pero congruente.

El cuento del cocinero y la gallina y las votaciones

Hoy se realiza la consulta de opinión entre los estudiante de la ESCOM sobre sus preferencias de los candidatos a Subdirección Académica.

En momentos como estos, al igual que en otros procesos de votaciones, toman mucha importancia cuentos que nos presentan la oportunidad a reflexionar sobre nuestras decisiones.

El cuento del cocinero y la gallina nos deja una pregunta muy importante ¿con cuál salsa quieren ser comidos? Las opciones disponibles están visibles, se “debe” elegir de una de las cuatro, pero en este caso existe incluso otra opción más, expresar —como la valiente gallina— que no se quiere ninguna de esas opciones.

Y tú… ¿con cuál salsa quieres ser comido?, la comunidad de ESCOM tiene enfrente la misma pregunta.

Invitación a la crítica y reflexión de candidatos a Subdirector Académico.

La consulta a la comunidad para censar las preferencias de candidatos al cargo de Subdirector Académico de la Escuela Superior de Cómputo (ESCOM) se realizarán en los próximos días. Como ya es costumbre se realiza una consulta a los estudiantes, docentes y personal de apoyo y con base en estos resultados los representantes, miembros del Consejo Técnico Consultivo Escolar (CTCE), emiten un voto secreto en una sesión de ésta, para definir la terna que será presentada a la Dirección General del IPN y, por último, éste elegirá a su criterio como lo faculta la Ley Orgánica de esta institución.

Insto a la comunidad de la ESCOM, particularmente a mis alumnos, exalumnos y compañeros profesores, a realizar un ejercicio de crítica a los candidatos, sus propuestas y su historia como servidores públicos.

Es importante recordar que no es un concurso de popularidad. El espíritu original de las votaciones tiene el objetivo de elegir a la persona más apta para desempeñar un cargo de servicio público.

Hemos sido testigos de muchos ejemplos de las consecuencias de elegir servidores públicos sin las capacidades necesarias o sin la ética mínima para ejercer su cargo. La historia nos brinda esos ejemplos para su reflexión y aprendizaje. Dichas consecuencias las podemos ver a nivel federal, local e incluso en nuestra propia escuela.

Invito a considerar entre sus criterios de elección, sus actos como servidores en cargos anteriores, los beneficios que hayan impulsado para nuestra comunidad, sus capacidades de expresión —oral, escrita, etc.—, su capacidad de negociación y conciliación, sus actos solidarios con miembros de nuestra comunidad en situaciones desventajosas, sus participaciones activas en el consejo, su libertad de pensamiento, decisión y juicio y su valentía para ser oposición a las autoridades en casos de injusticia.

Descartemos alternativas con actitudes pusilánimes, sumisas, abyectas, insolidarias e incapaces, incluso los que hayan contravenido los principios fundacionales de nuestro instituto con sus actos.

Estos ejercicios de votación contribuyen a construir una sociedad más participativa y más consciente. Esos valores son los que una institución educativa debería inculcar entre sus educandos.

Deseo que nuestra comunidad tome la mejor decisión en beneficio de ella misma.

Sobre la gratuidad de la educación que imparte el Estado

México es uno de los países en donde existen leyes que garantizan el derecho a la educación, incluso garantiza que la educación que imparta el Estado debe ser gratuita. Esto es un privilegio que no se presenta en muchos países.

Es importante tener una noción más precisa acerca de algunos conceptos como “educación”, “educación que imparte el estado” y con ello conocer el sustento de la gratuidad de esta.

¿Qué es educación?

La Ley General de Educación (LGE) en su párrafo 2º del artículo 2º define lo que entenderá por educación:

La educación es medio fundamental para adquirir, transmitir y acrecentar la cultura; es proceso permanente que contribuye al desarrollo del individuo y a la transformación de la sociedad, y es factor determinante para la adquisición de conocimientos y para formar a mujeres y a hombres, de manera que tengan sentido de solidaridad social.

¿Cuál es la educación que imparte el Estado?

Es importante tener presente que estas normativas hacen referencia a la “educación que imparte el estado”, esto implica que las instituciones educativas deben depender de alguna secretaría del Estado.

Algunos ejemplos de instituciones educación del estado son: el Instituto Politécnico Nacional (IPN) o la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), debido a que ambas instituciones dependen de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y esta es una secretaría de estado, que depende del Poder Ejecutivo.

Algunos ejemplos de instituciones educativas que no son del estado son las instituciones privadas o autónomas (UNAM, UAM, las universidades autónomas estatales, etc.).

¿Cuál es el sustento de la gratuidad en la educación del Estado?

Existen dos normativas federales dictan que la educación que imparta el estado, es decir, en una institución educativa del Estado, debe ser gratuita.

La fracción IV del artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) señala:

Toda la educación que el Estado imparta será gratuita;

Además, el artículo 6º de la LGE señala:

La educación que el Estado imparta será gratuita. Las donaciones o cuotas voluntarias destinadas a dicha educación en ningún caso se entenderán como contraprestaciones del servicio educativo. Las autoridades educativas en el ámbito de su competencia, establecerán los mecanismos para la regulación, destino, aplicación, transparencia y vigilancia de las donaciones o cuotas voluntarias.

Se prohíbe el pago de cualquier contraprestación que impida o condicione la prestación del servicio educativo a los educandos.

En ningún caso se podrá condicionar la inscripción, el acceso a la escuela, la aplicación de evaluaciones o exámenes, la entrega de documentación a los educandos o afectar en cualquier sentido la igualdad en el trato a los alumnos, al pago de contraprestación alguna.

Como se puede observar la LGE expresa con mayor detalle, la intención de la gratuidad.

Implicaciones del artículo 6º de la LGE

Sólo para enfatizar:

  • Especifica que ninguna donación podrá ser vista como pago del servicio, ¡es una donación! y las donaciones por definición son voluntarias.
  • Especifica que no se puede condicionar cualquier tipo de servicio educativo a los estudiantes a cualquier tipo de pago, por ejemplo, inscripciones, reinscripciones, colegiaturas, etc.
  • Incluso señala casos específicos, —además de las anteriores— acceso a las escuelas, exámenes o el trámite de documentos, etc.
  • Y finaliza señalando que no se puede realizar algún tipo de distinción entre estudiantes en función de la consumación de cualquier tipo de pago.

¿Qué ocurre con la educación en el IPN?

En cuanto a normativa

El artículo 1º de la Ley Orgánica del IPN (LOIPN) señala que el IPN es una institución educativa del Estado, además en el artículo 2º señala que el IPN es un órgano desconcentrado de la SEP —lo que implica que depende de ella— y por lo tanto la educación que se imparte en el IPN es educación del Estado y como consecuencia también debe ser gratuita.

Adicionalmente a estas leyes, el artículo 5º de la LOIPN señala —textualmente—:

La educación que imparta el Instituto Politécnico Nacional será gratuita.

con lo que confirma la gratuidad en la educación del IPN.

En la práctica

Es común que los procesos de inscripción, reinscripción o trámite de documentos, se condicionen a la consumación de un pago o se induzca la realización de alguno en las unidades académicas del IPN.

Algunos ejemplos son los pagos requeridos para inscribirse a los cursos en los centros de lenguas o en algunos trámites de constancias relacionadas con temas académicos o escolares en las unidades académicas.

Propuesta para defender el derecho a la educación gratuita

Derecho de petición

El artículo 8º de la CPEUM establece el derecho de petición, que expresa que cualquier ciudadano puede realizar una petición o solicitud —por escrito y con respeto— a cualquier funcionario público y este se encuentra obligado a dar respuesta a esta por los mismos medios, es decir, por escrito.

En caso que el funcionario público no diera respuesta a la petición, estaría incurriendo en una falta e incluso ser procesado por la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos (LFRASP).

Petición por escrito

Considerando lo anterior, una propuesta —entre tantas que pueden existir— es que el interesado realice su petición por escrito solicitando el servicio de interés (inscripción, reinscripción, etc.) a la autoridad que compete, citando la normativa que corresponda y solicitando que en caso de negativa, esta se le sustente debidamente.

Ejemplo

Supongamos la situación donde un estudiante “E” solicita la inscripción a un curso “C” ante un funcionario “F” de una unidad académica “UA”. Un ejemplo simple de una solicitud es:

Ciudad de México, a <la fecha>

<F>

Por medio de la presente, solicito amablemente la inscripción al curso <C> que se imparte en esta unidad, <UA>.

Lo anterior de conformidad con el artículo 5º de la Ley Orgánica del IPN, el artículo 6º de la Ley General de Educación y la fracción IV del artículo 3º constitucional.

En caso de negativa a mi solicitud, le suplico sea sustentada debidamente.

Sin más por el momento, agradezco su atención y quedo en espera de su respuesta.

Atentamente

<E>

Es importante señalar que la petición debe tener un remitente y su domicilio, en caso de que la respuesta sea devuelta por correo. De manera general sugiero consultar textos de análisis del derecho de petición [5].

Si la razón y el derecho asiste al solicitante con mayor probabilidad se tendrá una respuesta favorable. En caso de tener una respuesta desfavorable es importante analizar el sustento que la acompaña.

¿Qué ocurre con la gratuidad en la educación en otras instituciones?

Se debe analizar la normativa aplicable a cada una de las instituciones para realizar peticiones de este tipo. Es posible que la normativa de otras instituciones tenga algún artículo similar, como en el caso del IPN y el artículo 5º de su LOIPN donde considera la gratuidad.

Fuentes y Referencias

  1. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
    http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1_150816.pdf
  2. Ley General de Educación
    http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/137_010616.pdf
  3. Ley Orgánica del IPN
    http://www.aplicaciones.abogadogeneral.ipn.mx/leyes/leyorganicadelipn.pdf
  4. Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos
    http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/240_180716.pdf
  5. “Derecho de petición”
    Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
    http://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/3/1336/6.pdf

Comentarios sobre la aprobación de renta de aulas en ESCOM

He aquí mis comentarios del contenido de la grabación de la 10ª reunión extraordinaria del XXI Consejo Técnico Consultivo Escolar (CTCE) de la Escuela Superior de Cómputo (ESCOM) realizada el día 20 de septiembre de 2016, donde se presentó y aprobó la propuesta de renta de aulas en la ESCOM.

La grabación de esta sesión se publicó en la página web oficial de la ESCOM [1] y está dividida en dos partes [2] [3]. Cada uno de mis comentarios tiene referencia a un rango de las ideas vertidas en la grabación, de modo que recomiendo al lector escuchar los audios y leer los comentarios en conjunto.

Audio 1

02:20 – 02:56

Lo correcto de parte de los funcionarios públicos es citar con precisión la normativa correspondiente al ejercicio de las funciones, lo que dista mucho de “…reglamento que hemos trabajado…”.

Dentro de la presentación de la propuesta, se cita un convenio con el IPN, mismo que no se detalla, ni se presenta —por lo que en el audio se puede suponer— a los miembros del CTCE para su consulta.

02:58 – 03:41

Se argumenta que no se puede tener el contrato sin antes tener un convenio previo, ya que se tiene el convenio entonces se puede tener un contrato y para ello se requiere la aprobación del CTCE.

¿Cómo es que los miembros del CTCE votarían una propuesta de la que no tienen mayor información que la que oralmente se expone, sin tener certeza de la legalidad de la propuesta, pero más importante, sin tener certeza de la moralidad y la conveniencia para la comunidad?

Da la impresión que el proyecto de renta ya está premeditado e impulsado y sólo se requiere que el CTCE lo apruebe, al estilo de “una firma de un papel en blanco” avalando decisiones externas.

06:45 – 07:10

En la minuta no apareció escrito, a petición del profesor Ricardo Ceballos que replicó la propuesta, que “el instituto está para prestar servicios educativos y no para estarse subcontratando… ¡yo me opongo a esto!”. El pronunciamiento del profesor no fue plasmado como lo solicitó.

07:54 – 08:29

Se argumentó que “el curso está pensado para impartirse en sábado, no impactando la actividad académica ordinaria”.

Argumentar esto implica la incomprensión de la actividad principal del IPN y que el profesor Ceballos mencionó en su participación anterior, es decir, “el instituto no está para estarse subcontratando”.

08:30 – 0847

Se argumenta que se ha considerado el beneficio que la escuela puede tener, siendo económico o no, así como el que los estudiantes y docentes también puedan tener. Esto sin detallar “esos beneficios”, queda claro el beneficio económico a la escuela mediante el monto de la renta, pero el argumento es débil en su exposición si no se dan detalles.

Se argumenta “no es una subcontratación”, pero es una renta de un espacio público a una empresa privada donde su actividad lucrativa es la educación, lo cual no está explícito dentro de las finalidades del IPN como lo indica el artículo 3º, ni en las atribuciones del IPN como lo indica el artículo 4º y por el contrario, va en contra del espíritu del artículo 5º que busca la educación gratuita en el IPN. Todos estos artículos de la Ley Orgánica del IPN (LOIPN).

Este es otro ejemplo del desconocimiento de las autoridades de la normativa básica del IPN y los principios con los que se redacta.

09:20 – 09:23

Se argumenta que “da la posibilidad de que el estudiante —se puede suponer que con la capacitación de estos cursos— tenga la oportunidad de ‘llevar’ un posgrado”.

Personalmente no conozco un solo programa de posgrado que tenga entre sus requisitos alguna certificación o —particularmente— algún curso de la empresa involucrada en la discusión.

10:40 – 11:10

Se argumenta que “se ofertó a toda la planta docente, sobre todo a los departamentos que imparten esas áreas”.

Personalmente, nunca fui notificado ni tuve conocimiento de la oferta de las becas. Si bien no imparto las materias de las que se hace referencia, dada mi formación académica si tengo la capacidad de impartirla —en el. supuesto de que fuera de mi interés—. Considerando lo anterior la medida NO es incluyente por parte de las autoridades.

15:55 – 16:35

Se argumenta que —los conocimiento— “no están relacionados” haciendo referencia a los que se imparten en los cursos y los que se imparten en el plan de estudios. Lo cual fue el argumento de presentación de la propuesta. También cita el ejemplo de “programación” donde “no se tiene señalado con qué lenguaje de programación se va a enseñar” y en los diplomados se enseña java, además que “el profesor por fuerza tenga que enseñar java”.

El argumento es falaz si se considera que dentro del plan de estudios si se enseña java y se usa como lenguaje de uso en varias materias. Por otro lado, suponiendo que no se enseñara y los docentes no estuvieran obligados a enseñarlo, el problema está en el plan de estudios. Este problema no se resuelve con cursos externos.

Audio 2

00:07 – 00:31

Si los estudiantes requieren conocimientos que nuestra escuela, la ESCOM, no imparte, entonces lo correcto es actualizar el plan de estudios que contempla los conocimientos mínimos requeridos y que no están en el actual plan, de otro modo, la labor educativa de la ESCOM está siendo mediocre.

00:33 – 00:45

Me parece grave que no se entienda que el problema no es si la escuela está ocupada o no, sino que la renta de aulas es una forma de privatización del espacio público y esto dista mucho ser del espíritu de la LOIPN y los principios con los que la institución se fundó.

Proponer algo en este sentido ya es en sí una falta moral siendo miembro de la comunidad del politécnico y en el caso de funcionarios a la promesa de defender al instituto y su normativa que hicieron cuando tomaron posesión de sus respectivos cargos —como funcionarios—.

00:45 – 00:59

La frase “elefante blanco” se utiliza para denominar a algo que tiene un alto costo mantener y que su utilidad es pobre o nula.

Argumentar “la escuela sería un elefante blanco” si esta no se prestara a la renta de sus espacios es simplemente falaz y sin sentido. Sería decir que la escuela cobra valor a partir de la renta de espacios y se deja de lado todas las labores que actualmente se desempeñan.

01:00 – 01:26

Me parece grave que dentro de la comunidad politécnica, especialmente funcionarios o personal docente, se acepte y se conforme con el hecho de que el IPN no dará la capacitación del nivel que —supuestamente— la empresa da.

Esto refleja un desconocimiento de los derechos y sería vergonzoso que en nuestras escuelas no educáramos personas capaces de exigirlos y defenderlos.

01:27 – 01:37

El estado, en este caso el IPN, debe dar la capacitación necesaria a sus docentes para cumplir con la necesidades educativas, ya que es una de sus obligaciones. Si los docentes no reciben la capacitación necesaria entonces es responsabilidad en primer lugar de los docentes exigirla y —quizá— en segundo lugar de los estudiantes solidarizarse con los docentes para exigirla al ser sujetos de perjuicio por los incumplimientos del estado.

Insisto en la gravedad que implica que cualquiera de los miembros de la comunidad politécnica opte por no exigir su derecho a la capacitación necesaria y conformarse con becas de una empresa privada.

02:01 – 02:11

Nuevamente se aprecia esa costumbre por ceder y perder derechos en lugar de exigirlos y protegerlos, lo cual es un ejemplo vergonzoso para nuestros estudiantes, las personas que debemos educar con buenos valores, además de los temas académicos.

03:44 – 04:00

Se argumenta “insuficiencia de becas para estudiantes” para justificar que docentes hagan uso de las becas —de los cursos de la empresa privada—, se capaciten y a su vez transmitan esos conocimientos.

Si tales cursos fueran indispensables en la formación educativa de los estudiantes, entonces se habla de carencias en el plan de estudios actual y lo correcto debería ser: (a) la actualización del plan de estudios que sí considere estas carencias y (b) la capacitación de docentes provista por el estado.

04:01 – 04:15

Nuevamente plantean las becas de estos cursos como una oportunidad que la comunidad no debe dejar pasar, sin embargo, no lo es.

Se argumenta que algunos docentes beneficiarios de las becas pueden tomar los cursos de certificación y estos a su vez podrán transmitir los conocimientos a sus estudiantes, resultando beneficiarios finales estos últimos.

¿Acaso todos los docentes que lo deseen tendrán acceso a los cursos?, ¿los docentes serán certificados? y si así lo fueran, ¿los estudiantes que tomen cursos y aprueben un curso con estos profesores también serán certificados?

Mientras la educación sea selectiva entonces será un acto de discriminación.

04:28 – 04:44

Se argumenta que se realizó una “revisión” para encontrar la forma “más conveniente” de llegar a los estudiantes —en referencia a “hacer llegar los conocimientos”— y basado en esta revisión se concluyó que era mediante los docentes.

Nuevamente, por un lado, se induce la necesidad de que los docentes —seleccionados— deban tomar las becas y por otro lado, no se defiende que los docentes tienen derecho a la capacitación necesaria del estado, simplemente se da por perdido esto.

Es razonable cuestionarse, ¿cuál es la revisión que se argumenta?, ¿por qué no se presentó junto con la propuesta de la renta de espacios?, ¿por qué nadie de los docentes cuestionó si efectivamente era la mejor opción para beneficiar a los estudiantes?, ¿por qué los mismos estudiantes consejeros no cuestionaron si eso los beneficiaba?, ¿la revisión que se argumenta es realmente confiable?

04:45 – 05:31

Nuevamente, si los estudiantes requieren una mejor capacitación académica, la —supuesta— solución no debe de venir de las empresas privadas, sino del estado que está obligado a hacerlo.

06:12 – 06:25

Implementar una “estrategia” de selección de estudiantes beneficiarios de los cursos o becas, es per-se una forma de discriminación.

Cualquier estudiante del IPN tiene el derecho de acceder a la educación provista por el estado.

Conclusiones

La comunidad politécnica nunca debería permitir ningún intento de privatización de los espacios públicos, incluso mediante los eufemismos mañosos como “otorgamiento”. No es lo mismo rentar el espacio para una cafetería que las aulas para delegar la educación, la diferencia radica en que la institución no tiene el objetivo de dar servicio de cafetería, pero si de proveer educación.

Se requieren directivos que exijan el presupuesto necesario para cumplir con las necesidades de la escuela y no que justifiquen o se conformen con las carencias económicas. Se requiere una actualización en los planes de estudios para que la educación de nuestra escuela sea una certificación en sí misma de calidad académica. Se requiere que el estado cumpla con su obligación de capacitar a sus docentes y no que una empresa privada de becas para su negocio de cursos. Se requiere que la educación esté disponible para los estudiantes y no que sólo algunos estudiantes sean beneficiados. Se requieren docentes que exijan la capacitación que por derecho les corresponde y no que justifiquen que el estado no se las otorgará. Se requiere que los docentes enseñemos a los estudiantes a conocer y defender sus derechos, incluso mediante el ejemplo y no enseñar a ser sumisos ante las injusticias. Se requieren estudiantes que defiendan los intereses de los mismo estudiantes y no que guarden silencio. Se requieren consejeros que representen a sus respectivos sectores y no que sean insensibles a las necesidades y lejanos a quienes representan.

Y finalmente, la actuación de los miembros del CTCE me parece vergonzosa, abyecta y pusilánime, al no dar mayor importancia a la única voz que criticó la propuesta de renta de aulas, incluso cuando realizó señalamientos que no fueron debidamente contestados por los impulsores de la propuesta o en algunos casos fueron ignorados. Los miembros del CTCE dieron un debate corto y poco crítico de la propuesta, acto seguido se “dio carpetazo” y se aprobó la propuesta con muchas interrogantes sin haber sido aclaradas debidamente.

Fuentes y referencias

[1]: Página del Consejo Técnico Consultivo Escolar de la Escuela Superior de Cómputo
URL: http://www.isc.escom.ipn.mx/conocenos/ctce.php

[2]: Audio de la 10ª reunión extraordinaria del XXI Consejo Técnico Consultivo Escolar de la Escuela Superior de Cómputo (Parte 1)
URL: http://www.isc.escom.ipn.mx/audios/conocenos/ctce/xxi/10aExtOrd_1.mp3

[3]: Audio de la 10ª reunión extraordinaria del XXI Consejo Técnico Consultivo Escolar de la Escuela Superior de Cómputo (Parte 2)
URL: http://www.isc.escom.ipn.mx/audios/conocenos/ctce/xxi/10aExtOrd_2.mp3

La doctrina “Muera el rey, viva el rey” y la adulación

Al igual que en la antigüedad, mientras el rey estaba vivo, se le servía, se le atendía, se le veneraba y nunca se le cuestionaba. Al momento de su muerte, todo mundo le lloraba, se le reconocía desmesuradamente con adulaciones sobre lo ejemplar que fue su vida y se procedía a nombrar al siguiente rey. En ese instante, el antiguo pedazo de carne dejaba su importancia y con ello sus privilegios y toda la atención la adquiría el nuevo rey. “Muera el rey, viva el rey” se decía y con tal banalidad se cambiaba el sujeto de adulación.

Muchas naciones han dejado la monarquía por la democracia y en una democracia desarrollada se busca la elección del líder más apto mediante ejercicios críticos, incluso en algunas monarquías modernas, el ejercicio de la crítica a los servidores públicos es férrea. Una democracia desarrollada tiene como base la rendición de cuentas de los servidores públicos y el cuestionamiento a sus actos de gobierno, y con ello tiene una característica que la hace efectivamente una democracia desarrollada: la participación social.

Siempre he mencionado que nuestra escuela —o incluso nuestro instituto— es una muestra representativa de nuestro país como seguramente debe haber otras similares. De ahí que no se puede tener un mejor país, mejores políticos, un mejor congreso, una mejor sociedad si no podemos tener un mejor líder, un mejor consejo técnico, una mejor comunidad. Cambiar un país quizá está fuera de nuestro alcance, pero cambiar una escuela sí lo podría estar si la voluntad existiese y la organización se diera. Este principio de cambiar lo menos para impactar en lo más ha sido citado por muchas personalidades famosas/exitosas de nuestros tiempos.

Luego de la renuncia del director, la comunidad —de manera general— se volcó a la adulación y reverencia, felicitando al exdirector por sus logros en ese cargo, así como por su cargo de mayor jerarquía, pero y ¿la crítica?, ese ejercicio que permite la mejora de servidores públicos mediante la retroalimentación y a la comunidad servida para una elección posterior más inteligente, ¿dónde quedó?, simplemente fue nula.

Se puede entender, aunque no por ello deje de ser reprobable, que de parte del personal administrativo en cargos “de confianza” se dé este comportamiento sumiso y adulador, ya que su independencia se ha perdido en aras de “complacer al jefe” y estar siempre en sus ojos y ser considerado para ascender en la jerarquía burocrática. Recordemos que en nuestro país los servidores públicos no suelen ser designados por las aptitudes y resultados, sino por la reverencia y el servilismo. Tal ha sido una de las prácticas más dañinas que han existido y nuestra historia del siglo XX ofrece un sin número de casos.

De donde no se puede entender es de dos sectores de la comunidad: los académicos y los estudiantes.

En principio los académicos están —o deberían estar— regidos por la crítica y de ahí parte la búsqueda de mayores conocimientos y por otro lado, en estos días, en nuestro país se vive una situación política en donde se han realizado muchos y muy diversos atentados contra el sector de docentes y esto precisamente debería ser razón suficiente para apostar por la crítica y la rendición de cuentas de lo servidores públicos.

Finalmente los estudiantes son el sector más independiente, ya que no está sujeto a condiciones laborales que puedan ser vulneradas y con ello tiene cierta inmunidad a los actos de gobierno. Por otro lado, estos son a quienes finalmente se les debe servir, ellos son la materia prima que requieren las universidades para transformarlos en personas productivas para nuestra sociedad, pero entre los estudiantes también escasea el espíritu crítico.

¿Es acaso estos valores antidemocráticos, este servilismo, esta falta de crítica, esta falta de participación de la comunidad en la vida administrativa y política de la escuela, esta sumisión, etc., es lo que deseamos como institución educativa inculcar entre los más jóvenes que serán —si no es que ya lo son— ciudadanos partícipes de la vida política nuestro país?, ¿acaso queremos promocionar esa práctica donde las personas viven del servicio público cambiando de cargo en cargo sin terminar el periodo por el cual adquirieron el compromiso y así perpetuándose?

¿Acaso han habido ejercicios en donde se evalúe su desempeño como servidor público al frente de una escuela?, ¿acaso su administración marcó un parteaguas en la escuela, para ser un mejor lugar para los estudiantes, un mejor lugar para los trabajadores y un mejor lugar para el público en general?, solo en el caso de que así fuese, resultaría meritorio que un servidor público se le reconozca su servicio y hasta que se le designase en un cargo de mayor jerarquía, mismo que le permita servir mejor a la sociedad e impactarla de mejor manera, pero ¿acaso este es el caso?

No se trata de una persona, se trata de algo más importante que una persona, se trata los valores que una institución educativa quiere inculcar mediante el ejemplo en los jóvenes. Se trata de construir una mejor sociedad.