Reflexión del Día del Politécnico

Día del Politécnico, 21 de mayo, debería ser un día de reflexión obligada más que de celebración. Nuestro Instituto padece una enfermedad y nuestra comunidad es quien debería estar cuidándolo.

El Instituto Politécnico Nacional (IPN) es una institución resultado de los ideales sociales y Cardenístas, mismos que están plasmados en sus primeros cinco artículos de su Ley Orgánica (LOIPN). Cualquiera que pueda leerlos, le será imposible no sentir la intención de beneficio social y nacional.

El IPN no es un regalo del gobierno o de las clases dominantes y acaudaladas de México. Fue el resultado de la lucha y mucha sangre derramada por mexicanos desde —al menos— nuestra Revolución.

Actualmente el IPN enfrenta una ola de políticas enfocadas a su separación y privatización.

Los trabajadores del IPN enfrentan modificaciones a sus condiciones laborales que los coloca en condiciones cada vez más desventajosas para realizar sus labores y, a su vez, obstaculizan todos los objetivos contemplados en el artículo 3º de la LOIPN.

Podemos citar algunos ejemplos para el personal docente. Sufren la contratación desventajosa de esquemas “por horas” donde se les obstaculiza el reconocimiento como docentes de tiempo completo. Sufren el desconocimiento de su antigüedad y el retraso de asignación de su plaza de base, así como su categoría docente. Sufren la exclusión de apoyos y becas. Sufren el acoso de las autoridades creando una comunidad docente mayoritariamente sumisa, servil y pusilánime. Entre tantos otros.

Otros ejemplos aplicados al personal no docente están los trabajadores que realizan labores de limpieza y mantenimiento, todos ellos subcontratados y mantenidos en condiciones laborales deplorables. Considerando que la subcontratación (outsourcing) ya es en sí misma una forma de contratación denigrante para el trabajador y ventajosa para el patrón.

Por otro lado, los estudiantes del IPN enfrentan adoctrinamientos antisociales y hostiles. Se promueve la competencia y no la colaboración o solidaridad. Se promueve el individualismo y no el sentido de grupo. Se promueve la autocensura y no la libertad de expresión. Se promueve el sexismo y no la equidad de género. Se promueve el paternalismo y no la independencia y autosustento. Se promueve el uso de lenguas extranjeras y no el uso de lenguas indígenas.

Este sector de la comunidad también se enfrenta a la violación sistemática de la gratuidad en sus servicios, plasmada en el artículo 5º de la LOIPN, además de otras normativas superiores como el artículo 6º de la Ley General de Educación (LGE) o la fracción IV del artículo 3º constitucional.

Ejemplos de lo anterior abundan. Están los cobros de cursos de idiomas o cualquier tipo de capacitación dentro de las instalaciones del IPN, la renta de aulas a empresas privadas de capacitación, la solicitud de cuotas en actividades deportivas, la inducción y promoción de programas privados de recaudación de fondos como Bécalos, Cruz Roja, etc., la venta de guías de estudio para exámenes de ingreso mismos que bien podrían estar disponibles libremente en formato electrónico y demás casos.

Estas políticas son creadas, propuestas, promulgadas y ejecutadas por muchos “politécnicos”, las mismas personas que han sido beneficiadas por todas las prestaciones del Instituto, pero que ahora limitan con sus acciones a futuras generaciones.

Siempre he dicho “los enemigos del Politécnico (IPN) son también politécnicos”, ya sea por acción o por omisión.

Insisto, el Día del Politécnico debe ser un día de reflexión, crítica y conmemoración. Debemos reflexionar sobre el estado actual del Instituto. Debemos hacer crítica sobre las acciones que individual o grupalmente realizamos para contribuir con su hundimiento o defensa. Finalmente debemos conmemorar sobre su historia que nos revelará los ideales y motivaciones fundacionales.

Cuando abundan flores y urge consciencia y humanismo

Conmemoración en la ESCOM

El día de ayer se conmemoró el Día Internacional de la Mujer. En la ESCOM no fue la excepción, pero la forma exhibió una falta de comprensión de lo que este día implica.

Justo en la mañana destacaba un evento vergonzoso —a mi parecer— ocurrido hace dos años. En el cual, el director de la escuela en 2014 había recorrido la escuela regalando flores a las mujeres que encontrara a su paso.  Acompañado de sus subdirectores que le cargaban botes llenos de flores para el abasto de su acto.

Hoy, dos años después, un evento similar se repite. Este tiempo no fue suficiente para aprender la lección. Tampoco fue suficiente para informarse mínimamente del origen e importancia de este día. Una flor con un mensaje del director de la escuela fue dejado en los lugares de trabajo de las mujeres en esta escuela.

Flor y mensaje de felicitación del Director de la ESCOM hacia las mujeres por el Día Internacional de la Mujer

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Importancia de la actuación directiva

Este tipo de actos de las autoridades contribuyen a perpetuar una idea errónea de este día. No es un día de fiesta, sí de conmemoración, reflexión, debate y emprendimiento.

Es absurdo festejar a las mujeres —o a los hombres— por su sexo. No es un mérito personal.

Este acto exhibió el desconocimiento de los directivos de una escuela del motivo de creación de los “Días Internacionales” y del antecedente histórico y social del Día Internacional de la Mujer. Fue evidencia de la falta de sensibilidad frente a problemas sociales, de iniciativa y creatividad para proponer soluciones y también la necesidad de cumplir con lo políticamente correcto.

Mientras en otras instituciones de educación se realizaron campañas inclusivas y difusión masiva en la comunidad para la creación de foros de análisis de la situación que las mujeres viven o las consecuencias de la falta de equidad de género y propuestas para implementar soluciones en el ámbito de la comunidad escolar, en ESCOM se regalaron flores.

Los directivos deben ser juzgados con una óptica diferente y más severa. No solo son personas realizando actos equívocos. Son servidores públicos ejerciendo la administración pública y los recursos públicos de forma equívoca, también representan instituciones. Dejan perder la oportunidad que brinda la posición de poder que tienen para marcar cambios en beneficio de la sociedad, gastan el presupuesto en banalidades, etc.

Contribuciones personales

Cada persona, en el ámbito de sus facultades y posibilidad, podría contribuir con acciones para conmemorar este día y sensibilizar sobre los problemas de la falta de equidad de género.

Opinión personal del día

Como el amable lector puede suponer ya, considero este día esencial para conmemorar condiciones en las que viven las personas. Las mujeres sí, pero también los hombres, los niños, los ancianos, los enfermos, los discapacitados, etc. Todos somos individuos perjudicados por los roles de género, por la falta de equidad y podría resumirlo por la falta de respeto.

Compartiré la idea de una charla con una amiga, quizá el día no debería llamarse “Día Internacional de la Mujer”, preferiría renombrarlo como Día Internacional Contra la Inequidad de Género”. Estoy de acuerdo. Sin la intención de subvaluar algo o sobrevaluar otra cosa, creo que todos sufrimos esta inequidad.

Las mujeres son blanco de agresiones verbales y físicas que los hombres —generalmente— no. Los hombres carecen de prestaciones sobre la crianza de sus hijos que las mujeres sí tienen. Las personas son atacadas por sostener preferencias o relaciones sexuales con personas de sexos similares, etc. Podríamos citar muchos ejemplo, todos importantes.

También es un día en el que podemos analizar estas situaciones y buscar alternativas para cambiarlas o mejorarlas. Podemos informar sobre corrientes que buscan el respeto entre las personas, aclarar dudas y confusiones entre feminismo y hembrismo —por citar una que considero generalizada—. Podemos organizar grupos de apoyo a víctimas de violencia de género.

Espacios de diálogo

Considero, como miembro de una comunidad educativa y como persona, importante generar consciencia del sentido original de este día. Urgente en una escuela donde permean las actitudes individualistas, pusilánimes, distantes y excluyentes.

Considero una obligación moral, como docentes, invertir tiempo con nuestros estudiantes para tratar el tema, para intercambiar ideas, debatirlas y criticarlas. Es una oportunidad que tenemos para contribuir en la construcción de una sociedad más humanista.

Nos urgen estudiantes, docentes y directivos con perfiles más humanistas para tener una comunidad escolar mejor, más unidad, con mayor sentido de pertenencia y más sensible a lo ajeno.

No nos urgen estudiantes que serán los mejores ingenieros en su ramo, pero sí los ingenieros con más consciencia social. Aquellos que siempre consideren entre sus actividades rutinarias la retribución a su comunidad.

Críticas a la autoridad

Otra forma de contribución es la crítica a las autoridades. Con ello se les brinda una oportunidad para mejorar en su ejercicio. Recordemos que “un error ignorado y no exhibido, seguramente será un error repetido”.

Uno de los derechos que las mujeres han ganado en muchos espacios es el de la libre expresión —que no siempre está garantizado—. No olvidemos que no ha sido una concesión brindada gentilmente, ha sido defendida, ganada y ha costado muchas vidas de valientes. ¡Hagamos uso de ese derecho!

Muchas personas tuvieron la valentía de ganar derechos que actualmente tenemos. Lo menos que podemos hacer por honrar esas vidas y victorias, es ejercer esos derechos y defenderlos con la misma valentía.

Muchas victorias en la lucha de derechos de las mujeres y —civiles en general— han tenido como base los señalamientos a las autoridades. De ahí que representa la semilla del cambio.

La congruencia en la crítica

Nuestros actos, principios y pensamientos, nos definen. Debemos procurar mantener una congruencia si optamos por tener la crítica como estilo de vida.

Habemos muchos que nos hemos mantenido en una posición crítica de nuestro entorno. Misma que no suele ser fácil en un sociedad educada para ser individualista, servil y cupular.

Podemos ver que, salvo en raras excepciones, las jerarquías burocráticas recompensan las sumisiones en vez de recompensar las capacidades. No es común ver, personas críticas, progresistas, humanistas, solidarias en los cargos de servicio público. Suelen ser cargos donde el perfil necesario requiere la capacidad de suprimir la moral y obedecer incondicionalmente.

La lección

Nunca debemos perder la habilidad de criticar, mucho menos la de identificar las falacias y mantener la memoria histórica. Sólo así podremos reconocer aquellos que albergan y conservan esa incongruencia entre sus palabras y sus actos, aquellos que son capaces de desviarse de la ética frente a los intereses individuales y momentáneos, aquellos que sólo dicen ser críticos cuando les es conveniente.

Muchas personas se han mantenido pusilánimes y sumisos ante los atropellos de las autoridades, han optado por callar frente atentados contra sus compañeros —o peor aún, aliarse con el maltratador—, siempre con la esperanza de ser recompensado por esa actitud agachona.

De estos últimos, sólo unos pocos se han dado cuenta que la sumisión no paga bien, no siempre cumple sus promesas y que al final también eran igual de humanos y vulnerables como aquellos que alguna vez vieron sobre sus hombros.

Nunca olvidemos que los servidores públicos tienen la responsabilidad de servir a la sociedad, que las autoridades también son servidores, que los cargos de autoridad no son para priorizar el beneficio personal, ni para atentar contra los demás.

Nunca debemos perder el sentido de solidaridad. Al final todos somos igualmente vulnerables como individuos.

La importancia

Podemos ver que con vicios y prácticas dañinas como las descritas anteriormente nuestro país, sociedad, localidades e instituciones han sido afectadas.

Incluso una simple escuela, como la nuestra, no escapa de esta descripción. No hemos sido capaces como comunidad escolar de ser mejores.

Basta observar las violaciones de derechos de nuestros estudiantes, las condiciones laborales de nuestros trabajadores —docentes y no docentes—, la falta de representación y defensa que tienen estudiantes y trabajadores por parte de sus representantes en el Consejo Técnico Consultivo Escolar.

Por todo lo anterior, urge educar a nuestros estudiantes con valores más humanistas. Urge empezar desde nuestras escuelas. Nos urge más gente crítica pero congruente.