La congruencia en la crítica

Nuestros actos, principios y pensamientos, nos definen. Debemos procurar mantener una congruencia si optamos por tener la crítica como estilo de vida.

Habemos muchos que nos hemos mantenido en una posición crítica de nuestro entorno. Misma que no suele ser fácil en un sociedad educada para ser individualista, servil y cupular.

Podemos ver que, salvo en raras excepciones, las jerarquías burocráticas recompensan las sumisiones en vez de recompensar las capacidades. No es común ver, personas críticas, progresistas, humanistas, solidarias en los cargos de servicio público. Suelen ser cargos donde el perfil necesario requiere la capacidad de suprimir la moral y obedecer incondicionalmente.

La lección

Nunca debemos perder la habilidad de criticar, mucho menos la de identificar las falacias y mantener la memoria histórica. Sólo así podremos reconocer aquellos que albergan y conservan esa incongruencia entre sus palabras y sus actos, aquellos que son capaces de desviarse de la ética frente a los intereses individuales y momentáneos, aquellos que sólo dicen ser críticos cuando les es conveniente.

Muchas personas se han mantenido pusilánimes y sumisos ante los atropellos de las autoridades, han optado por callar frente atentados contra sus compañeros —o peor aún, aliarse con el maltratador—, siempre con la esperanza de ser recompensado por esa actitud agachona.

De estos últimos, sólo unos pocos se han dado cuenta que la sumisión no paga bien, no siempre cumple sus promesas y que al final también eran igual de humanos y vulnerables como aquellos que alguna vez vieron sobre sus hombros.

Nunca olvidemos que los servidores públicos tienen la responsabilidad de servir a la sociedad, que las autoridades también son servidores, que los cargos de autoridad no son para priorizar el beneficio personal, ni para atentar contra los demás.

Nunca debemos perder el sentido de solidaridad. Al final todos somos igualmente vulnerables como individuos.

La importancia

Podemos ver que con vicios y prácticas dañinas como las descritas anteriormente nuestro país, sociedad, localidades e instituciones han sido afectadas.

Incluso una simple escuela, como la nuestra, no escapa de esta descripción. No hemos sido capaces como comunidad escolar de ser mejores.

Basta observar las violaciones de derechos de nuestros estudiantes, las condiciones laborales de nuestros trabajadores —docentes y no docentes—, la falta de representación y defensa que tienen estudiantes y trabajadores por parte de sus representantes en el Consejo Técnico Consultivo Escolar.

Por todo lo anterior, urge educar a nuestros estudiantes con valores más humanistas. Urge empezar desde nuestras escuelas. Nos urge más gente crítica pero congruente.

El cuento del cocinero y la gallina y las votaciones

Hoy se realiza la consulta de opinión entre los estudiante de la ESCOM sobre sus preferencias de los candidatos a Subdirección Académica.

En momentos como estos, al igual que en otros procesos de votaciones, toman mucha importancia cuentos que nos presentan la oportunidad a reflexionar sobre nuestras decisiones.

El cuento del cocinero y la gallina nos deja una pregunta muy importante ¿con cuál salsa quieren ser comidos? Las opciones disponibles están visibles, se “debe” elegir de una de las cuatro, pero en este caso existe incluso otra opción más, expresar —como la valiente gallina— que no se quiere ninguna de esas opciones.

Y tú… ¿con cuál salsa quieres ser comido?, la comunidad de ESCOM tiene enfrente la misma pregunta.

Invitación a la crítica y reflexión de candidatos a Subdirector Académico.

La consulta a la comunidad para censar las preferencias de candidatos al cargo de Subdirector Académico de la Escuela Superior de Cómputo (ESCOM) se realizarán en los próximos días. Como ya es costumbre se realiza una consulta a los estudiantes, docentes y personal de apoyo y con base en estos resultados los representantes, miembros del Consejo Técnico Consultivo Escolar (CTCE), emiten un voto secreto en una sesión de ésta, para definir la terna que será presentada a la Dirección General del IPN y, por último, éste elegirá a su criterio como lo faculta la Ley Orgánica de esta institución.

Insto a la comunidad de la ESCOM, particularmente a mis alumnos, exalumnos y compañeros profesores, a realizar un ejercicio de crítica a los candidatos, sus propuestas y su historia como servidores públicos.

Es importante recordar que no es un concurso de popularidad. El espíritu original de las votaciones tiene el objetivo de elegir a la persona más apta para desempeñar un cargo de servicio público.

Hemos sido testigos de muchos ejemplos de las consecuencias de elegir servidores públicos sin las capacidades necesarias o sin la ética mínima para ejercer su cargo. La historia nos brinda esos ejemplos para su reflexión y aprendizaje. Dichas consecuencias las podemos ver a nivel federal, local e incluso en nuestra propia escuela.

Invito a considerar entre sus criterios de elección, sus actos como servidores en cargos anteriores, los beneficios que hayan impulsado para nuestra comunidad, sus capacidades de expresión —oral, escrita, etc.—, su capacidad de negociación y conciliación, sus actos solidarios con miembros de nuestra comunidad en situaciones desventajosas, sus participaciones activas en el consejo, su libertad de pensamiento, decisión y juicio y su valentía para ser oposición a las autoridades en casos de injusticia.

Descartemos alternativas con actitudes pusilánimes, sumisas, abyectas, insolidarias e incapaces, incluso los que hayan contravenido los principios fundacionales de nuestro instituto con sus actos.

Estos ejercicios de votación contribuyen a construir una sociedad más participativa y más consciente. Esos valores son los que una institución educativa debería inculcar entre sus educandos.

Deseo que nuestra comunidad tome la mejor decisión en beneficio de ella misma.