Los problemas de México están en México4 min read

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Durante muchos años, he podido observar que en mi país, en mi sociedad se tiene esa costumbre dañina de pensar que el problema de México no está dentro sino fuera. Siempre esa costumbre de evitar asumir las responsabilidades propias. Los problemas de México están en México.

En las últimas horas de las elecciones presidenciales, aproximadamente las 22:00 horas, las tendencias de los principales periódicos estadounidenses señalaban a Donald Trump como futuro ganador, consecuencia de esto, el peso mexicano (MXN) se devaluaba frente al dólar estadounidense (USD), de 19.70 a 20.50.

Gráfica de tipo de cambio entre el MXN y USD
Gráfica de tipo de cambio entre el peso mexicano (MXN) y el dólar estadounidense (USD) entre las 04:30 y las 16:33 horas (UTC) del 10 de noviembre de 2016, mientras se desarrollaban las elecciones presidenciales de los Estados Unidos y Donald Trump se perfilaba como presidente electo.

Finalmente, la todas las proyecciones convergían en que Trump era el ganador de la elecciones, haciendo realidad el temor de muchos estadounidenses, mexicanos y quizá del mundo entero. El candidato que tuvo como constante durante su campaña presidencial, la promoción de ideas racistas, misóginas, xenofobia, antisociales, elitistas y antipacifistas, sería presidente del estado que —muy probablemente— tenga la mayor influencia y política intervencionista de facto en todo el mundo.

En México así como —seguramente— en otros países, se vivió una gran incertidumbre durante las elecciones, los deseos de que Trump perdiera las elecciones fueron compatibles con la antipatía que se tiene por Hillary Clinton.

Ambos candidatos distan de tener políticas bien vistas o en beneficio para México. Se sabe que Clinton fue una impulsora implacable de que en México el gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN) propusiera —y más adelante aprobada— la Reforma Energética. Incluso cuando fue ampliamente rechazada y criticada por la sociedad mexicana. Simplemente Clinton no era conveniente para los intereses mexicanos, pero Trump tampoco lo fue nunca. Trump era cínicamente antimexicanos, antilatinos, antimigrantes, etc.

Bajo la —sana— consideración de que México no está aislado del mundo. El problema de México, considero, está dentro de México.

Mientras en México no tengamos gobernantes que busquen el crecimiento y desarrollo de la sociedad mexicana, la reducción de la desigualdad social, la implementación de políticas sociales, el impulso de la educación y la ciencia, la conservación y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, la promoción de valores cívicos y principios básicos de convivencia social, la transparencia de los gobiernos, la participación ciudadana en política, la ampliación de derechos sociales en lugar de su reducción o condicionamiento, la independencia política, económica y científica del país, etc., México seguirá siendo el país que se arrastre detrás de su vecino verdugo.

El problema de México está en su gobierno, porque al ser autoridad y líder de la conducción de las políticas del país, dista mucho de ser un gobierno que haya tenido beneficios evidentes a la sociedad. Sin embargo, el problema de México también está en su sociedad, nosotros.

Somos una sociedad es poco interesada, organizada y participativa en las políticas de su comunidad, tenemos un sentido pobre de grupo, de comunidad y de nación, tenemos una identidad comunal y nacional reducida, tenemos una gran capacidad de olvido histórico, tenemos una antipatía a las raíces nacionales y un gusto exacerbado y adulador por culturas extranjeras, tenemos prácticas racistas contra nosotros mismos y contra nuestros hermanos latinoamericanos, tenemos una educación donde se inculca el individualismo, donde el liderazgo no se relaciona con el beneficio social sino con su depredación, conocemos más sobre prácticas de corrupción que de valores cívicos, etc.

Mientras nuestro gobierno y nosotros, la sociedad mexicana, no cambiemos esto no dejaremos de ser el país victimista, dependiente, servil, agachón, insolidario, pusilánime que hemos venido siendo.

Siempre tendremos la oportunidad optar de ser una mejor sociedad. La oportunidad está en la forma en la que educamos a nuestros hijos, a nuestros alumnos, en nuestra convivencia social, en los actos diarios. Considero que el problema de México —probablemente— se pueda resumir en falta de valores como individuos, comunidades, grupos y nación.

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